miércoles, 25 de junio de 2014

Despidiendo a Júpiter en Cáncer


A finales de junio de 2013 Júpiter entró en el signo de Cáncer y ha transitado por él todos estos meses, ingresará en el signo de Leo el 17 de Julio (Madrid) de este año 2014.

A todos nos ha transitado alguna casa de la carta astral, tal vez a algunos nos ha aspectado algún planeta natal, o progresado, con lo cual todos podemos conectarnos ahora con esta energía para recapitular acerca de su paso por el signo de Cáncer. De esta manera podremos aprovechar mejor aún su paso siguiente desde Leo hasta agosto del 2015. Antes de preguntarnos impacientemente qué nos va a aportar de nuevo, pronósticos, vamos a reflexionar respecto a qué nos aportó, qué nos enseñó, qué nos sugirió, qué nos regaló. Empezamos recogiendo algunas pistas que nos ayuden a avanzar con esta meditación.

Podemos empezar con lo más fácil, desde Cáncer, donde ha hecho conjunción con el Sol de muchos nativos, ha hecho trígono a los soles tanto de Piscis como de Escorpio, ambos signos de Agua. Júpiter desde Cáncer, que es un signo Cardinal, ha hecho conjunción, por supuesto, a los nativos con el Sol en Cáncer, oposición al signo de Capricornio, además de cuadratura a los soles de Aries y Libra, así que estos signos Cardinales también han recibido gotitas de lluvia jupiterina. Y han recibido un sextil los soles de Virgo y de Tauro, ambos signos de Tierra. Así pues, para todos estos signos: ¿Tal vez supuso un período de buena fortuna? Al menos consideremos todo, todo lo bueno y positivo que encontramos, a veces sin buscar, que nos salió al encuentro en el camino, todas las ayudas que recibimos, a veces sin pedirlas, las facilidades, la resolución y avance de temas que estaban pendientes, el cumplimiento de algunos proyectos, sueños y deseos. Tal vez favoreció nuestra creatividad, mejoró nuestra salud, nos ayudaron figuras masculinas, nos sentimos más positivos y confiados en la vida; tal vez fue sutil su efecto, o tal vez se superpusieron estas sensaciones a otras, como en capas, pero podemos distinguir ese "toque mágico" jupiterino de fondo, nos han ayudado y apoyado.

Tengamos en cuenta que el Sol, según el Kriya Yoga, se corresponde con el chakra 7, Ajna, nos permite la toma de conciencia activa.

Demos gracias, a pesar de las dificultades que también hemos ido superando y con las que estamos tratando en el momento actual, el entorno colabora y las ayudas aparecen siempre. Tratándose de Júpiter primeramente hemos de considerar lo positivo, la VISIÓN que nos ha aportado para continuar adelante con buen ánimo, con confianza y con fe, en muchas ocasiones solos, pero sintiendo nuestra fuerza, en nuestro centro, en otra ocasiones alentados, apoyados por algún "maestro" o "guía", físico o extrafísico. También nos ha podido conducir a apoyar y a ayudar a otras personas desde su inspiración que nos mueve a la benevolencia y generosidad.



El tránsito de Júpiter no va asociado a una eliminación de problemas por el sector que ha transitado, pero sí es una protección y una ayuda en caso de dificultades, incluso problemas graves, y esto hay que valorarlo mucho, y agradecerlo todavía más.

Por supuesto, para todos aquellos que nacieron con Júpiter en Cáncer ha supuesto, o aún va a suponer a lo largo de estos próximos días, un retorno del planeta, un ciclo completo recorriendo los 12 signos del Zodiaco, aproximadamente 12 años, si bien en esta ocasión (Julio 2001-Julio 2014) debido a las retrogradaciones se prolongó algo más. No sé si os acordáis, o si sabéis, aquello que comentaba Alexander Ruperti (1):

Cada año del ciclo está asociado con un signo del zodíaco, el primer año de este ciclo es un año de "Aries".

Para los nacidos con Júpiter en Cáncer entonces comienza un año "Aries": "Señala un renacimiento del principio de Júpiter en la vida." A los que nacimos entonces con Júpiter en Cáncer nos corresponde impulsar la energía de Júpiter ahora para que dé fruto en este nuevo ciclo, trabajar con las cualidades de Aries ahora, es un período de iniciativas, liderazgo y de esfuerzos, hemos de plantar la semilla en la casa donde tenemos a Júpiter. Se nos presenta una nueva oportunidad para que podamos hacer uso de las energías de Júpiter de manera significativa. Recalco: estamos plantando semillas, no recogiendo.

Antes de sumergirnos en este nuevo ciclo de "Aries" tengamos en cuenta entonces que estamos "cerrando un año Piscis  y nos corresponde "desechar creencias y actitudes que nos atan al pasado, integrar, incluir lo que no es familiar, lo que incluso es antagónico, lo que nos desafía porque es diferente" (1). Esto nos prepara para el ciclo Aries.




Recordemos, está aún en Cáncer, así que posiblemente los que hemos vivido este año del ciclo jupiterino con un tinte de "Piscis", aparte de la casa donde esté ocurriendo, posiblemente hayamos tenido que revisar valores de Cáncer, familia, hogar, raíces. Por ejemplo, revisando algo de mi ciclo personal, para mí ha sido portador de muchas revelaciones al ofrecerme la posibilidad de realizar un proyecto de vida que desde hacía años mi pareja y yo  veníamos moldeando. Pudimos irnos a vivir a una pequeña ciudad de Castilla, toda una oportunidad para, precisamente, incluir lo que no es familiar y supone un desafío puesto que nunca ningún familiar de mi generación actual conocida vivió allí. Y como se trataba de revisar dónde están mis raíces, dónde establecer mis cimientos, aparte de las múltiples y variadas experiencias a lo largo de unos meses,  retornar a Madrid ha supuesto para mí, precisamente, incluir lo que no es familiar. También ha influido esta energía jupiterina para sentirme "acogida y en casa" en Madrid, realmente me he sentido acogida con los brazos abiertos por esta histórica y bella ciudad española donde los cielos están llenos de luz, color, fuerza y alegría. Para mí era familiar Castilla, la de León, sí, tierra de mis ancestros, pero me he sentido siempre ciudadana del mundo, con ganas de experimentar vivir en otras ciudades y en otros países, y así lo he hecho, y nunca me sentí enraizada en Madrid, como lugar antagónico y desafiante, y eso que poco antes de irme meses atrás me ofreció un abanico de posibilidades maravillosas y de sensaciones inolvidables, regaló a mis sentidos con lugares y rincones cautivadores. Sin embargo, el regreso ha supuesto una integración amorosa de su energía y sus posibilidades, entrar en su "corazón", en su regazo de "madre" que acoge y nutre, un asentamiento  en una paz y con una fuerza desconocida, toda una renovación y transformación, una liberación respecto a un "me tengo que ir" que se ha disipado por completo. Pero ya sabéis, hay implicados otros planetas, otras casas, otros tránsitos y progresiones en nuestros procesos. Siempre miramos a Júpiter, a Saturno, y sobre todo a Urano, a Neptuno y a Plutón en conjunto, como un equipo encargado de la evolución de la consciencia, guiando a nuestras almas, ellos van marcando ciclos muy bien sincronizados con aquello que nuestra Alma vino a aprender, a realizar y a experimentar.




domingo, 22 de junio de 2014

Mis orígenes, raíces y sustento


La entrada del Sol en el signo de Cáncer propicia a lo largo de las próximas semanas el poder investigar acerca de nuestro origen. ¿Cuál es mi origen? ¿De dónde vengo?
Encontrar mis raíces favorece mi asentamiento aquí y ahora, sea cuál sea la situación en la que me encuentro, de estabilidad o de cambio, o entre ambas. Celebramos el Solsticio de verano y mirando al Cielo, contemplando la posición de los astros. Mi sentir se fija en el trígono que forma el Sol entrando en Cáncer con Neptuno, situado en Piscis. Un cabo idóneo para empezar a desenredar la madeja, por ejemplo. Sin perder de vista el triángulo que forman Marte en Libra, Plutón en Capricornio y Urano en Aries, todos signos de la Cruz Cardinal; ni el de la Luna en Aries con Mercurio en Géminis, y caminando hacia el del Sol.
Tal vez porque Saturno en su tránsito toca a mi propia Luna natal resuena este movimiento planetario del momento. ¿Qué me sustenta y fortalece? ¿Dónde está? ¿Qué es? ¿Encuentro este sustento en mi interior, y no sólo en el exterior? ¿Las relaciones con la familia, con los allegados familiares más próximos, sustentan y nutren mi vida?




Centrándome en este último interrogante, por mi parte, doy gracias y puedo celebrar esta Comunión familiar, reflejo de la Unidad y Comunión como Raza Humana, como parte del gran Corazón vibratorio de la Raza Humana.
Hace unas semanas escribí sobre Saturno y he experimentado desde entonces esas cualidades saturninas: amor incondicional, poder creativo y sabiduría, se han manifestado en mi vida, precisamente por ese contacto de Saturno en su tránsito con mi Sol y mi Luna. ¡Así es Saturno!

Cada uno de nosotros estamos conectados a este Corazón que palpita sostenido por la Vida, por la Divinidad y la Inteligencia Divina. Nuestro canal de conexión permite la regeneración y el sustento siempre y cuando lo necesitemos, y siempre y cuando no pongamos trabas que interrumpan este flujo, y permanezcamos abiertos y receptivos. Este trígono Sol-Neptuno me recuerda la Comunión, la Unidad. Mi familia celestial. Sin embargo, la energía de Cáncer me ancla aquí en la tierra sintiendo las raíces de mi familia como Ser Humano.
Unas semanas adecuadas para recordar a nuestros ancestros y honrarles, para recordarles y liberarnos y liberarles, para perdonarnos y perdonarles, para recoger su herencia agradecimiento, para contribuir a la sanación de las heridas de los arquetipos familiares que compartimos en el árbol común y que fluyen por las diferentes ramas que lo componen.


Toda la Cruz Cardinal está activa entonces. Los cuatro elementos. Como una copa vacía puedo recibir en plenitud estas energías del momento. El fuego de Aries, el agua de Cáncer, el aire de Libra y la Tierra de Capricornio. Urano, Sol, Marte y Plutón. Cambio y renovación. Creatividad y Luz. Fuerza y propósito. Transformación y profundización. Ímpetu y valor, iniciativa y entusiasmo. Ternura y Comprensión, empatía y sentido protector. Equilibrio y armonía, colaboración y belleza. Concreción y fortaleza, humildad y paciencia.

¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi origen? Miro al Cielo, miro a la Tierra. Y Cáncer me recuerda: “permanece receptivo”.
Permanecer receptivo implica vaciarme de todo aquello que ya, hoy, ahora, me estorba. Interior y exterior. ¡Este es un buen trabajo para las próximas semanas! A su paso por Cáncer el Sol nos irá orientando según se vaya encontrado con Saturno en Escorpio y con Plutón en Cáncer.

Mientras tanto, recordar que soy nutrida constantemente, que mi vida es sostenida constantemente, por las energías del Cielo y de la Tierra, siempre. Vuelvo a Neptuno, y me recuerda ese suave cordón invisible de luz amorosa que me conecta con la Fuente.
 Como al cangrejo, todas las direcciones me están permitidas para experimentar y descubrirme en esta etapa en la que estoy aquí y ahora.

Hoy me identifico completamente con la figura del Cangrejo, que representa a Cáncer. El caparazón es como mi estructura ósea,  mi vehículo, mi cuerpo físico, en él recibo el fuego del Espíritu, y en él viajo por el planeta.

Con Cáncer es desde el sentir, todo desde el sentir, atreviéndonos a sentir, escuchar qué sentimos, ver con lo que sentimos, ir más allá a través de nuestro sentir. Sentir un color, sentir un aroma, sentir un sonido, sentir un sabor. Todos lo hemos hecho, tal vez sin darnos cuenta, sin ser conscientes de las sensaciones de este "sentir".



Por cierto, ya no se encontrarán el Sol y Júpiter en Cáncer este año, será en Leo. Pero esa es otra aventura del sentir.