martes, 15 de octubre de 2013

Espacios invisibles

Permitir volvernos hacia dentro de nosotros mismos y explorar lo invisible es posible gracias a la retrogradación de los planetas.

El astrólogo francés Charles E. Vouga escribió dos libros y dió una serie de conferencias en las que aportó interesantes reflexiones acerca de su visión y experiencia respecto a los planetas retrógrados.

En este mes de octubre Mercurio va a retrogradar, a 18º del sigo de Escorpio. Lo hará en noviembre Júpiter a 20º de Cáncer. Sin embargo, en noviembre Neptuno se pone directo a 2º de Piscis, y también lo hará Quirón a 9º de Piscis.
Consideremos estos datos en lo concerniente a sus tránsitos por nuestra carta natal y por nuestra carta progresada, sin olvidarnos de las personas que nacen con esta peculiaridad en estos días a venir.

Quiero recopilar aquí algunas de las enseñanzas de Charles E. Vouga recogidas en el libro Astrologie expérimentale. Miremos con estos datos nuestras cartas natales, cómo están los planetas, directos o retrógrados. Miremos las progresiones, cuándo un planeta retrógrado se volvió directo, qué constatamos entonces en aquel momento y por aquellos meses, y en adelante.

Observemos los tránsitos a planetas que se pusieron retrógrados por progresión, qué ha cambiado, cómo se expresa su energía, cómo la podemos llegar a utilizar o parece que nos cuesta utilizarla.

Cómo se expresa la energía de un planeta retrógrado en un aspecto y en una configuración planetaria, en una figura de aspectos. Y todo esto en las consultas con las personas que llegan hasta nosotros.
Una nueva perspectiva se puede abrir ante nosotros.

Los planetas retrógrados nos conducen  muy lejos en el dominio del inconsciente, de lo invisible. Lo que es consciente lo es por la virtud de la horizontal, es el espacio, la horizontal es lo masculino, la experiencia, el campo vital en el cual estamos encarnados. Nuestro compromiso y acción en la materia, el campo de nuestras experiencias. La emergencia se realiza en el punto de unión del lado masculino y del lado femenino representado por la línea vertical, el tiempo. El hombre es a la vez tiempo y espacio.




Cuando un astro retrograda suspende su acción sobre la horizontal y remonta en el tiempo, remonta al inconsciente, mira arriba, de dónde ha venido, no se ocupa de la vida encarnada, suspende su energía, hay algo bloqueado.

Para comprender la vida, el movimiento de un planeta, hemos de imaginarle necesariamente en una espiral. Espirales en las cuales giran en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido contrario a las agujas del reloj.
Cuando el astro asciende retrógrado su espiral sigue al Sol en el sentido de las agujas de un reloj. Cuando el astro está directo, el movimiento es en el sentido contrario a las agujas de un reloj.

Cuando el astro retrograda hemos de sacar provecho de todo aquello que nos aportó cuando su movimiento era directo.

Por otra parte, tengamos en cuenta la naturaleza del planeta, si es masculino (Urano, Júpiter) o femenino (Saturno, Neptuno), y si se encuentra en un signo masculino (Acuario) o femenino (Piscis, Capricornio). Estas sutilezas pueden ayudar mucho en un análisis profundo por circunstancias especiales a tener en cuenta y que se quieran investigar en busca de claves definitivas.

Cuando el planeta vierte está directo, cuando el planeta no vierte, está retrógrado, recoge, recibe para después cuando vuelva a estar directo poder darnos. Es una corriente alternativa. Este es el latido perpetuo que expresa la carta astral. Ocurre así igualmente en nuestra vida: aprendizaje, asimilación y después podemos pasar a enseñar o a utilizar este aprendizaje. Recibir para dar. Si no damos, no recibimos. Si nuestra copa está llena y no hemos compartido, no recibiremos nada más.




Observemos entonces en cada aspecto de la carta si uno de los planetas está en posición retrógrado, observemos las progresiones para ver cuándo -si llega el caso- se pone directo. Si en un aspecto un planeta está retrógrado se encuentra ocupado en recibir de arriba, y el que está directo en dar lo que tiene. Cada uno tira en una dirección. Este aspecto no tiene entonces toda su fuerza si los planetas no están ambos directos.

La energía del planeta retrógrado la tenemos, ya está adquirida, es como un crédito bloqueado. Podremos servirnos de él cuando el planeta esté directo. Los tránsitos sobre estos planetas retrógrados no tienen tanta fuerza.

Cuando un planeta retrógrado por progresión se vuelve directo entonces su energía bloqueada en las fuentes de nuestro ser desbordarán en ese momento. Y entonces los tránsitos tendrán otra fuerza.

Observemos los planetas que se vuelven retrógrados, son energías que vuelven hacia experiencias pasadas para poder asimilarlas y reconstituir un nuevo capital hasta que su giro sea directo.


Meditemos en todo esto y trabajemos ahora con este material en nuestras cartas natales y en nuestras progresiones. Merece la pena descubrir y concentrarnos en esos espacios invisibles en los cuales podemos estar “sumergidos” sin tener apenas conciencia de ello. Es hora de despertar un poquito más.