miércoles, 19 de diciembre de 2012

El villancico de Navidad de nuestros planetas



Pues sí, queridos amigos, esta Navidad, una vez más, se han reunido todos nuestros planetas del Sistema Solar para cantarnos un villancico al unísono que nos trae vibraciones únicas y espaciales con las que podemos armonizarnos y beneficiarnos.

Sí, has leído bien, beneficiarnos, a pesar de los momentos de cambios y pasajes más dificultosos que unos y otros vamos viviendo en determinadas etapas como integrantes de sociedades que actualmente parecen desbaratarse a la vez que fluyen y se van construyendo estructuras nuevas, pequeñas aún, pero renovadas.

El día 21 celebramos en el Hemisferio Norte el Solsticio de Invierno, inversamente en el Hemisferio Sur, donde celebran el de Verano. El ritmo de la música que se oye en ese momento es profundo, muy físico, de tierra, sonoro, y a la vez eléctrico y emotivo. Cambiar, transformar, romper, cortar, avanzar, limpiar, depurar, liberar, construir.


Lo primero, deciros que podemos salir de nuestro triste sentimiento de soledad y desear unirnos a otras personas para compartir, podemos estar todo lo aislados que queramos, puesto que cada uno de nosotros ha de asumir este sentimiento de aislamiento por el que sabemos que somos distintos y únicos, pero no diferentes y separados, aislamiento que nos hace recibir a cada uno nuestra dosis particular de creatividad para disfrutarla y para compartirla. Pero no estamos tristemente solos, porque elegimos el Amor, abramos el corazón. Por supuesto, nadie vendrá a salvarnos porque ya no somos niños pequeñines, esto es así, ¿verdad?, con lo cual nosotros hemos de ocuparnos de nosotros mismos, cada uno de sí mismo, y además podemos todos juntos colaborar para crear una realidad cada día más humana, conectando cada uno para ello con nuestra esencia humana, precisamente. La etimología de la palabra “humano” resulta que proviene del latín humus, tierra, esta Tierra en la que habitamos y que nos cobija y con quien hemos de estar conectados, agradeciéndole sus dones: ¡te damos gracias, Madre Tierra!, y a la que también actualmente hemos de cuidar nosotros.


Quiero mencionar al titán Prometeo, que etimológicamente quiere decir “el que piensa con anticipación”, como estoy haciendo yo ahora mismo al mirar la carta astral del día 24 de diciembre de este año 2012, animada por una visión astrológica-intuitiva del cielo. El mito de Prometeo es algo confuso y contradictorio según las fuentes y las épocas. Nos queda entera la obra Teogonía de Hesíodo, del siglo VIII a.C., aunque también Esquilo da su versión de Prometeo, hacia el año 560 a.C., y Platón en su diálogo Protágoras. En todas ellas, de todos  modos, parece que mitológicamente debemos a Prometeo la existencia y la protección.

¿Y qué podemos hacer con nuestras vidas creadas por los “dioses” en estas fechas que propician los encuentros y que en nuestras sociedades ocupan un lugar importante, sonoro, vibrante?
¿Qué nos proponen los astros para la Nochebuena?

Mis ojos se posan en Júpiter, que se sitúa en Géminis, único planeta en signo de Aire para esta Nochebuena. Punto focal del Yod o Dedo del Destino. Hablar de Júpiter es hablar de Zeus, hablar de la creación.

Aunque sea simbólicamente, pero parece que siempre hubo una visión de un Creador y Protector del Hombre en particular. Como decía el Salmo 17:18Guárdame como a la niña de tus ojos, cobíjame bajo tus alas”. Y en Deuteronomio 32:10: “Lo encontró en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo cubrió, lo alimentó, cuidó de él como a la niña de sus ojos. Como un águila cubre a sus polluelos, y revolotea sobre ellos, así él extendió sus alas y lo tomó y lo llevó sobre sus plumas.”
Tal vez sea esta parte de la canción del Niño de Belén cuyo nacimiento vamos a conmemorar y con él podemos trasladarnos a esa vida sencilla que escogió, a la humildad y pequeñez, al anonimato, al silencio, la pobreza que es el “vacío” y la liberación de todo lo que me puede estorbar. Pero allí estaba la Estrella Guía de los Magos, y los pastores abstraídos por la belleza y los cantos del Cielo. También nosotros podemos cantar y orar y sentirnos igual de mimados, acompañados y, con esa fuerza, mimar a las personas y seres que más lo necesitan, sobre todo las que están a nuestro lado.


Porque la energía del Uno ha creado tanto belleza con propósito, hay un plan Divino de Amor y de Gracia, y todos estamos implicados.

¿Preparados para seguir sintonizando? Inspira hondo, mantén un instante la respiración y expira profundamente, vacíate de todo lo que te preocupa u ocupa. Este es un momento para la relajación y la activación de nuevas fuerzas que desean llegar a nosotros, porque en definitiva, depende mucho de nosotros, de nuestra actitud, de la selección de pensamientos, de la relación con nuestras emociones y el trabajo que hacemos en definitiva, con todo el potencial que traemos. Y recuerda, una vez más, insisto, no estamos solos, ¡abre el corazón! Acoge, sal al encuentro, recibe, comparte.

Al fin y al cabo, la Luna en Tauro y sus aspectos nos piden centrarnos en la materia, en lo práctico, en el cuerpo, en lo físico unido a lo espiritual, a lo poético. Podemos unir cielo y tierra, materia y espíritu y sintonizar con nuestras emociones a la vez que procuramos ser empáticos con los demás, ponernos en su lugar para saber cómo ayudarles y entenderles.

Es momento de cambios y transformación, estamos aprendiendo y podemos cortar con aquello que nos resulta un lastre para avanzar, es momento para renovar a la vez que podemos también ser conservadores, hemos de hacer elecciones al respecto, escoger lo que me sustenta, me da firmeza y me arraiga, sin perder la conexión con lo Divino que me eleva y me ayuda a superarme y a ser y a dar lo mejor de mí mismo. La fuerza está ahí, sólo he de ser consciente de ella, pedirla, soñarla, respirarla. Cada palabra que emite mi corazón pidiendo, suplicando, creando, tiene una sustancia propia que en el mundo de las formas se va manifestando, es sólo cuestión de tiempo, todo se alcanza, todo llega.
Sin ser ilusos, insustanciales, evitando la dispersión y la superficialidad tanto como la vanidad, mente y corazón al unísono, es tiempo de construir y materializar.



Con este Sol en Capricornio centrémonos en la energía de su don “Integridad Personal”, y en su contacto con Urano estos días recordemos el don de Acuario “el Servicio”. Pero en este día de Noche Buena con la Luna en Tauro su don es "Desprendimiento". (Dane Rudhyar, Triptyque astrologique).

Tal vez estas sean suficientes pistas para irnos preparando para decir adiós a este año 2012 e ir acogiendo el siguiente ciclo. El día 28 habrá Luna Llena y tendremos más pistas de los Astros, nuestros amigos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Manifestación de la fuerza en otros espacios vitales


Corazón palpitante a ritmo frenético, cuerpo vibrante empujado por la fuerza de su intenso bombeo delirante, me ensancho, crezco, me expando, descubro espacios nuevos más allá de mis límites cotidianos. Cabeza llena de imágenes que se fugan escurridizas por puertas y ventanas secretas,  mente trastornada. Mi conciencia no halla un espacio de  sosiego y serenidad. Oh, estas vestiduras de niebla y frío que me envuelven.  Huyo, huyo  de mí y como  el fuego me elevo, una ráfaga libre, me siento como un travieso globo aerostático dispuesto a emprender un venturoso viaje. Siempre nos queda el poder de ascender. Ascender, distancias,  el horizonte se agranda paulatinamente, más y más.  Espacios abiertos, infinitos y eternos, abrazadme, ahora todo es posible. Mundos de fantasía, de euforia y alegría donde las flores vuelan y estallan en arco iris multicolores transformándose en exóticos pájaros cantarines. Sí puedo, ahora lo sé, sí quiero, seguiré, avanzaré, llegaré. Brazos de fantasía arrulladores me devolvéis la paz. Vuelvo a mi centro. Lucero del alba, rocío, sin duda está amaneciendo, respiro esta embriagadora brisa perfumada y fresca que acaricia mi cuerpo. Lejos, lejos, un susurro dulce y musical exclama victorioso cerca de mí, “¡ya no tiene fiebre!”.