martes, 28 de febrero de 2012

Conviviendo con personas sensibles, bondadosas, intuitivas y artísticas

Puesto que el signo de Piscis pertenece al elemento agua, confiere a las personas nacidas bajo su energía un temperamento sentimental, dotes de persuasión y cierto magnetismo, si bien son personas sensibles y tienen una tendencia a dejarse arrastrar por un exceso de emotividad. Desde luego, esto último les puede llevar a vivir con un humor cambiante y caprichoso que, en parte, se puede deber a su receptividad y empatía, lo que las lleva a ser personas impresionables. Si quieres hacer feliz a un Piscis cuando tenga un mal día, no olvides esto último: en tus manos está la capacidad de ayudar a cambiar su humor, estará tan receptivo a la risa, al juego, a la felicidad como lo estuvo en el momento en que algo triste impactó y afectó a sus emociones. Tampoco creas que, si lo deseas, puedes hundir más a un Piscis porque le encuentres pasando por una mala racha. Recordemos que es uno de los signos mutables, y nada más aburrido que la rutina para Piscis. No se quedará hundido en un mar de lágrimas. ¡Por sus venas corre toda la fuerza del mar!
  
Todo esto no quiere decir que vayamos a encontrarnos en todas las personas Piscis con quienes nos relacionemos estos rasgos de manera inmediata. Estamos delante de una persona tímida que tiende a retraerse y, en todo caso, dependerá mucho de la edad. No es lo mismo un niño, un adolescente, un joven o un adulto, teniendo en cuenta además la madurez de la persona, cuánto se haya trabajado a sí mismo respecto a sus respuestas emocionales y la timidez en relación a las relaciones personales, por no hablar del grado de confianza que tenga la persona con nosotros. Por otro lado hemos de considerar también en qué medida las personas más cercanas y sus circunstancias y vivencias más tempranas han ido favoreciendo la expresión de un carácter emocional refinado o si más bien han obligado a la persona a irse inhibiendo, reprimiendo y cerrando como instinto de protección y de supervivencia en una sociedad que, en general, tiende más bien al hiperrealismo, una sociedad excesivamente práctica y crítica donde la ciencia y la tecnología promueven el rendimiento y la producción de manera excesiva. Tras múltiples capas quedará esa dimensión acuática de Piscis, las fuertes emociones, la apertura a lo espiritual, la inspiración artística, pero en muchos casos, para encontrar la esencia, o para que pueda brotar, será necesario un trabajo personal de autoconciencia y de introspección, incluso de terapia, de sanación. Si el medio y las personas que primeramente influyeron en el temperamento de una persona nacida bajo el signo de Piscis la han obligado a ocultarse bajo capas de respuestas emocionales controladas y dando muestras de escepticismo, será necesario hacer un trabajo de reconquista para la apertura y expresión del corazón. Toda esa vida interior llena de color y de magia pugna por hallar una brecha y salir, un campo de expresión.

Cuando el corazón de un Piscis está abierto, podemos entablar con ellos relaciones basadas en el amor y la compasión, la empatía y la comprensión mutuas, a tal punto que incluso un Piscis puede llegar a ser sumiso con la persona a quien ama. Piscis confiere a los nativos bajo su influencia una capacidad de entrega incondicional, de sacrificio, ya que se identifican con el objeto amado. Los regentes exotéricos de Piscis son Neptuno, que facilita la unión y comunión con todas las criaturas del Universo, y Júpiter, que transmite amor y sabiduría.

“Piscis es el reino de la metamorfosis y el de los encantos psíquicos. Es la crisálida eterna que no es nada y que, sin embargo, contiene todas las fuerzas del renacimiento, el mundo del éxtasis y el de las brumas eternas…”
(Dane Rudhyar, Zodiaco, El latido de la vida)

Cuando una persona nacida bajo este signo no está bloqueada en su expresión natural nos encontramos con una personalidad idealista que escogerá incluso profesiones vinculadas con el servicio a la comunidad, con la ayuda a otras personas desvalidas y necesitadas, de múltiples y variadas maneras.
Asociamos a este signo las cárceles, los hospitales, los manicomios, lugares de soledad, lugares de recogimiento, lugares de culto religioso, pero también todo lugar donde quedan recogidas personas marginadas y que necesitan de la asistencia de profesionales que, con amor e inteligencia, activarán los resortes internos que movilizarán en la persona sus recursos para adaptarse a la sociedad, activando su propia fuerza interior, sus dones y talentos, pero sobre todo, su deseo de vivir en plenitud.

Uno de los retos de una personalidad influida por este signo será conseguir expresar su propia individualidad, un gran trabajo no sólo porque nos exige introspección, interrogarnos, cuestionarnos, un deseo de encontrarnos con nuestro yo profundo, sino también porque nos pide cierto grado de aislamiento y soledad. Asumir que somos cada uno de nosotros seres únicos y autónomos nos conduce a evitar dependencias respecto a nuestros entorno, respecto a personas concretas, respecto a sustancias que nos puedan hacer vivir falsas ilusiones y con falsas seguridades, que nos ayuden a estimular nuestros rasgos de carácter más afirmativos. Hemos de dedicar tiempo y energía para conseguir una personalidad fuerte que sabe y se ejercita en salir adelante por sí misma, que busca y encuentra la seguridad en su interior, consiguiendo así vivir centrada. Somos una unidad, pero cada uno conservamos nuestra propia individualidad y originalidad propias.

Para Piscis será necesario aprender ciertas lecciones a propósito del uso de la energía del dinero. Cuando un nativo de este signo no está suficientemente evolucionado puede tener problemas con los recursos económicos. Por una parte, podemos encontrar a personas que viven por encima de sus posibilidades: la regencia de Júpiter les puede hacer exagerados y fantasiosos, ser víctimas de engaños o prestarse a engaños y embaucar a otras personas por su propio interés personal y egoísta. O bien vivir en la miseria, no dar ningún valor, no saber producir, conservar y utilizar adecuadamente sus recursos internos y los recursos económicos. Cualquier tendencia exagerada deberá ser llevada a un punto de equilibrio.

Porque al fin y al cabo esto es lo que desea Piscis, sentir paz, estar tranquilo, vivir en un mundo donde le entiendan, donde se hable el mismo idioma. Pero si durante un tiempo una persona nacida bajo este signo debiera aceptar la soledad será un período en el que podrá aprender a escuchar su Voz interior, recobrar la sencillez que promueve la Fe, en la Vida, en la Fuerza Creadora, en la fuerza impulsora de toda vida que es el Amor. Piscis ha de encontrarse consigo mismo y con su Creador.

“Piscis capta las vibraciones más sutiles, percibe como una unidad el misterio que enlaza todas las cosas o el vínculo que todo lo une y lo irradia con amor.”
(Bruno y Louise Huber, Los planetas, órganos de función)

En muchas ocasiones, las personas nacidas bajo este signo anhelan regresar a su origen divino, como menciono al principio, adaptarse a una sociedad pragmática donde los intereses principales son tan sólo el materialismo y la productividad no resuena con la energía artística y soñadora de la energía de este signo del zodiaco. Así pues, en muchas ocasiones surge el deseo de morir: disolución, desaparición de los límites y de las formas. Vida y muerte están profundamente unidas, principio y fin, lo viejo y lo nuevo, desaparece lo viejo y deseamos lo nuevo, aquello que nos permite progresar y continuar adelante. Se entiende, por tanto, el deseo de evasión de muchos nativos, la apatía, el desinterés por el presente, por las circunstancias actuales, por los esfuerzos orientados tan sólo a lo práctico y material, y de qué manera las personas con este carácter tienden a depender de otras personas hasta la total renuncia, o caen en dependencias de sustancias como el alcohol u otras drogas, como ya mencioné. Puesto que Piscis rige los pies y gracias a ellos podemos caminar, avanzar, indudablemente para que ello sea posible hemos de afirmarnos en nuestra voluntad de vivir. El regente esotérico de Piscis es Plutón, y nos conecta con cualidades como la Voluntad y el Poder. Si trascendemos la realidad y la materia, habremos encontrado la clave. Estamos hablando de elevación, de vivir en un mundo material sin ser esclavos de la materia. Abrirnos a la trascendencia nos ayuda a ser humildes, a vivir con la fe que otorga la inocencia de un niño, entregados a un poder superior que nos guía y nos libera. Y para recuperar la inocencia hemos de dejarnos purificar, purificar precisamente nuestros sentimientos y emociones. Piscis encaja en la estación del año en la que se producen los deshielos: el agua baja de las montañas lavando todo lo que en su descenso va encontrando. Nuestras emociones se purifican cuando elevamos nuestros pensamientos conectándonos con el Amor. Observando la Naturaleza en esta época nos damos cuenta de que palpita en la tierra nueva vida. A lo largo de las próximas semanas, durante la regencia de Piscis, según se acerca la primavera, vamos hacia una resurrección.

martes, 21 de febrero de 2012

La entrada del Sol en Piscis, sanación a nuestro Sol, equilibrando nuestro Yo

El Sol ya ha entrado en Piscis, y es un momento adecuado para que consideremos algunas pautas que van a ayudarnos a sanar a nuestro Sol. De sanar y salvar trata la energía de Piscis, y qué mejor que enfocarnos precisamente en el Sol, el centro de nuestra carta astral, nuestra conciencia, nuestra mentalidad, todo lo vinculado con nuestra salud vital.
Sanar a nuestro Sol herido conseguirá que aumente nuestra autonomía, nuestro poder personal, que podamos desplegar mayor creatividad, ser más expresivos, ejercer con mayor intención y consciencia nuestra voluntad, trabajar para que nuestra fuerza vital sea mayor, dedicándonos tiempo y siendo responsables de lo que comemos, de lo que hacemos en nuestra vida diaria respecto a hábitos. Sanar a nuestro Sol y activarlo aumenta nuestro coraje, nuestra fortaleza, genera mayor fe interior, porque definir mi individualidad me lleva a un sentimiento de mayor independencia.
La fase de Luna nueva que tenemos actualmente y hasta el primer cuarto creciente favorece emprender iniciativas y comenzar proyectos. Así pues, dedicar un tiempo para encontrarnos más centrados, más a gusto con nosotros mismos, dará en estos momentos resultados muy favorables.

La energía de Piscis nos invita a transmutar nuestra voluntad individual en voluntad divina y, precisamente, la voluntad divina es que nosotros nos sintamos a gusto con nosotros mismos y donde estamos, aquí y ahora, aceptando quiénes somos y cómo somos, teniendo en cuenta que estamos en constante evolución y adaptación a situaciones nuevas y cambiantes, debido a nuestro entorno más inmediato y debido al momento social que vivimos.

Teniendo en cuenta que tal vez algunos de nosotros no fuimos deseados ni queridos por uno o por ambos padres, que algunos de nosotros no tuvimos, por tanto, toda la atención de los padres, no fuimos cogidos en brazos las veces que lo necesitamos, no fuimos acunados ni mimados suficientemente, vamos a trabajarnos ahora, hoy, en el presente, un sentimiento interno de bienestar, de estar bien en nuestro cuerpo. Visualicemos que somos como un árbol, con las raíces en la madre tierra que nos nutre y cubre nuestras necesidades básicas físicas, y con las ramas hacia el cielo que alimenta nuestro espíritu. Entre el cielo y la tierra Yo Soy, yo estoy bien en el mundo que tengo, en el mundo en el que puedo participar activamente. Decidí venir a este mundo, a este planeta, a una familia concreta por propia voluntad, para cumplir un destino particular. Me acepto y encuentro en mi interior seguridad interna. “Soy hijo de la Estrellas, del Cosmos, soy hijo del Universo, de la Vida que todo engendra, todo renueva, todo mantiene, todo  potencia. Por mis venas corren ríos de vida eterna que me conectan al infinito, a la fuerza de planetas, al magnetismo terrestre, al magnetismo solar. Soy conciencia pura, soy Amor, Soy”.

¿Qué quiero, qué necesito? He de trabajarme, escuchar lo que me pide mi ser interior, mi cuerpo, en cada momento, en el día a día. Escucho y elijo por mí mismo, si mis padres no me lo permitieron poco a poco ahora yo voy desarrollando la capacidad de decisión para lo cual me siento, me escucho. ¿Qué necesidades emocionales y sentimentales son prioritarias en mi vida? ¿Qué filosofía de vida es la más adecuada para mi sensibilidad?

Actúo, a veces me equivocaré, a veces tendré éxito, pero actúo por mi mismo y así desarrollo con el tiempo mayores capacidades y talentos en base a mis experiencias y decisiones propias. Siempre lo intento, siempre actúo, no me dejo desanimar por críticas que pretenden restarme valor o hacerme sentir incapaz. Yo sé que puedo y lo intento, y siempre, siempre aprendo algo nuevo, haga mucho o poco en cada ocasión, pueda o no llegar a conseguir todos o parte de mis objetivos. Aprendo a utilizar mi fuerza, a repartirla para llegar hasta el fin, aprendo en definitiva cuánto puedo abarcar en cada ocasión con mesura.

Y lo que es muy importante: voy al encuentro con los demás, salgo a su encuentro, no sólo me dejo encontrar. Trabajo mis capacidades para las relaciones sociales.  Me dejo  encontrar por la mirada de mis semejantes, pues ésta es la primera toma de contacto: a través de la mirada. Observo, miro, escojo, me uno a través de la mirada con aquellos que creo pueden ser mis compañeros de destino.

viernes, 17 de febrero de 2012

Aprendizaje personal: mensajes de esperanza en momentos difíciles y de crisis

¿Queremos de verdad ser místicos y vivir iluminados pero con los pies en la tierra?

Aprovechando que hoy está la Luna transitando por Capricornio y muy cerca de Plutón, hacia quien se dirige, y teniendo en cuenta la reciente entrada de Neptuno en Piscis me dejo invitar por estas energías tan profundas, serias, psíquicas, transformadoras, transcendentales a estas reflexiones.



Caminamos cada día entusiasmados y dispuestos a enarbolar una vez más la bandera del Amor, de la Paz, de la Alegría y de la Libertad. Al amanecer hacemos nuestra conexión, nuestra meditación, nuestra recarga energética, nuestras afirmaciones, en fin, nuestro pequeño o gran ritual espiritual personal. Y salimos a la calle, salimos al encuentro con los demás. La escuela de la Vida en donde percibimos la realidad tan sólo a través de nuestros filtros de percepción. A veces no tarda uno en darse el primer tropezón, alguien que nos llama o con quien nos encontramos nos saca de nuestras casillas y nos encolerizamos, nuestra rabia y nuestra ira reprimida, vieja ya y antigua, aprovecha para expresarse y encontrar una salida. Hoy contaba una vecina mía del barrio, anciana señora, que ayer al salir de la puerta de su casa, en las mismas escaleras de  su portal, la agredieron robándola incluyendo un tirón de la cadena que llevaba al cuello haciéndola por momentos perder el equilibrio y sentir mareos. Todavía hoy está afectada por la experiencia que vivió ayer y que le ha dejado secuelas en su cuerpo temblándole las piernas al volver hoy a salir de su casa, sospechando que alguien escondido vuelve a ir de repente contra ella. Inevitablemente cuando uno es testigo de una injusticia, cuando uno es blanco de una injusticia, cuando llega el dolor causado por otro ser humano y toca todos esos resortes que llevamos dentro pendientes de arreglo y sanación, los deseos de venganza pueden ser los primeros en querer llevar la iniciativa. Devolver el palo, ojo por ojo, jugar a ser dios, ya sea con la palabra, el deseo o la acción pero deseamos ejecutar la sentencia que nuestro implacable juez interno emite. Estamos así proyectando la causa de nuestro sufrimiento hacia fuera.



Si somos sanadores ayudamos por vocación, por un impulso interno de bondad y compasión, no podemos dejarnos llevar por la emoción y ahogarnos en lo sentimientos, no podemos entrar en “estado de víctima” porque nos hace sentirnos frustrados y sin poder, y ello nos lleva a encarnar el rol de “verdugo”, como vemos una dinámica muy destructiva. Son momentos en los que uno toma conciencia de que si queremos que el mundo cambie, si queremos que cada vez el mundo sea más bello, que haya más armonía y amor en la relación entre personas no podemos contribuir añadiendo oscuridad. Nosotros somos responsables y podemos cambiar, podemos hacer, podemos contribuir y colaborar para que las cosas cambien. Somos dueños de nuestro destino. Una vez más hemos de centrarnos en nuestro corazón, en la luz que brota de él porque es la Sede del Amor Incondicional Divino y conectarnos con esta Fuente para poner luz en el mundo, en las mentes de las personas que aún actúan con formas y maneras agresivas faltando al respeto, a la libertad y a la integridad de otros seres humanos, porque la suya, su dignidad humana, quedó también relegada en un rincón hace ya mucho tiempo.



Añadamos Luz, Amor, Compasión, es difícil, lo sabemos por experiencia cuando estamos en estado de enfurecimiento, pero sólo volviendo a nuestro corazón y conectando con su luz verde y rosa, calmándonos, respirando tranquilamente, inspirando paz y amor, expulsando ira y rabia, reconectando con la columna de luz que nos lleva hasta la Fuente Divina podremos avanzar y colaborar para que este mundo, para que las relaciones entre personas puedan ser de Fraternidad, para que mi mundo, tu pequeño mundo sea más agradable cada día en la vida ordinaria. Bastará con la intención, con el deseo de dirigir nuestra voluntad haciendo uso de nuestra libertad hacia el propósito de religar la conciencia de “mi hermano” con la “Conciencia Divina”, una vez que yo mismos he realizado este sencillo ejercicio, y desde ahí pueda su corazón irse abriendo a la Vida, a la verdadera Vida. Merece la pena que entre todos sigamos con nuestro empeño de contribuir a un mundo mejor.



Merece la pena hacer el esfuerzo y subir un escalón más, salir de la onda de la ira, que crea una atmósfera de odio y me lleva a impulsos de agresión. Subamos y superemos el orgullo de sentirnos mejores y por tanto aparecer con un comportamiento engreído y de desprecio por esos otros inferiores o peores que yo. Subamos y habremos conquistado una mayor dosis de coraje, ver las cosas como son, y esto nos hará alcanzar un estado nuevo de neutralidad, de confianza, por tanto de liberación.  Y así, con una voluntad enfocada en el optimismo, podremos lograr que nuestra intención alcance la aceptación que trae el perdón y, por tanto, conseguimos rozar la trascendencia, entrar en el Logos Divino y de ahí sólo hay un saltito hasta el Amor Infinito, y de ahí ya será fácil volver a sentir la alegría, la serenidad, la paz, el éxtasis, la iluminación, ¡la conciencia pura! Entrar en estado de “Ser”. El reto, el desafío: ¡Merece la pena! Si me sano puedo convertirme en sanador. El que sana, puede convertirse en sanador.

La clave de la Alegría es la amabilidad incondicional: la compasión hacia todas las formas de vida, incluyendo la propia.


sábado, 11 de febrero de 2012

Estos últimos días fueron moviditos, ¿qué ocurre?

Realmente la energía de Acuario nos sugiere realizar cambios que demoramos, por diversas razones: pereza, apatía, creer que no tenemos recursos o fuerza... Pero llega la oportunidad, una vez más, y nos rebelamos, algo típico de Acuario: salta el rebelde, el nervioso, el imprudente, el impresionable; podemos ser un manojo de nervios que tiemblan sin saber qué hacer, qué decir, adónde ir, qué elegir. Tal vez porque pensamos precisamente que es una desgracia que nos ocurra esto o lo otro, o nos sentimos frágiles y víctimas, solos, impotentes, y esto, a su vez, resulta irritante o desesperante. Pero no hemos de dar poder a esos pensamientos; de esto trata Acuario, de liberar nuestras mentes. Siempre hay una persona cerca o tenemos a nuestro alcance recursos para resolver el conflicto o dar un paso adelante en cuanto a entendimiento, en cuanto a evolución personal, incluso si no nos ayudan como queremos o esperamos; tal vez así podemos conectar con nuestro verdadero poder personal, que de eso trata Leo. Hemos de tener confianza, sólo hemos de centrarnos en esta posibilidad que se nos ofrece con el don adjunto... igualito que los documentos que enviamos por email.

Hemos tenido una Luna llena esta semana: Sol en Acuario-Luna en Leo. Y también se observa una oposición entre la conjunción Sol-Mercurio y Marte. ¡¡¡¿Qué?!!! Ya voy, ya voy, os interpreto, os doy mis sugerencias, que tal vez resulten pistas para que podáis comprender situaciones recientes. En algunas ocasiones pueden surgir discusiones entre hermanos. Ah, está Mercurio presente, podrían ser primos, tíos, y por cuestiones de documentos, algo muy vinculado a Hermes, como lo llamaban en la antigua Roma. Son cuestiones prácticas, al fin y al cabo Marte está en Virgo, ordenando, analizando, cuestionando. Pero también podemos encontrarnos con ciertos conflictos respecto a "poder", "autoridad", sentirnos agredidos por personas que parece que intentan imponerse o dirigir. Así que se nos ofrece una oportunidad de superar complejos. No queda más remedio que entrar dentro de uno mismo y preguntarse: qué quiero yo, cuál es la decisión que va en consonancia conmigo, con mi sistema de valores, con mi código ético, qué postura he de defender, qué camino es el mío y he de manifestarme siéndome fiel. No creáis que esto os llevará mucho tiempo. Gracias a Acuario, las situaciones pueden resolverse en poco tiempo, y como Marte está retrógrado, nos invita a acciones menos impulsivas, más reflexivas, tomándonos tiempo, preparando estrategias. Lo que se pretende es aportarnos libertad, sensación interna de espacio, de tomar decisiones por mí mismo acordes a mi verdadera naturaleza. No merece la pena seguir obstinados, o enfurruñados, o pensando esto o lo otro. Ahora toca ver las cosas desde varios puntos de vista diferentes, tal vez sorprendentes. Esto es Acuario también, la sorpresa, lo imprevisto.

Esta es la oportunidad que ha supuesto para muchos. Tal vez algunas personas hayan tenido que decir "adiós" a algunos seres, de diferentes maneras, pues hay muchas maneras de alejarse. Y en cuanto a lo que me habéis comentado que en ocasiones ha sido muy físico, somático, enfermedades, hospitalizaciones, operaciones, también, inevitablemente estando Marte ahora en Virgo. Tal vez os hayáis sentido más afectados algunos Virgo, algunos Piscis, algunos Géminis y algunos Sagitario, en particular. Siempre estamos esas otras personas que tenemos planetas precisamente en Virgo, o en alguno de esos otros signos, o incluso en Acuario y en Leo, y que dependiendo de la casa, sector, ámbito de la vida, también tuvimos que poner atención y dedicar tiempo a cuestiones concretas.

Esto no ha de parecer terrible ni tremendo, esas energías planetarias están a nuestro alcance, hemos de ser conscientes de ellas, tanto como de nuestra respiración, y activarlas, hacerlas nuestras precisamente porque ponemos Intención y Atención.

La Luna en Leo me sugiere mirar mis emociones y trabajar con ellas, con mi parte más inconsciente, poner atención a todo lo que sueño e imagino, o ensueño, respecto a mi necesidad, carencias o deseos de amor, en cuanto a autoestima, autovaloración. ¿Qué tal voy en esta asignatura? ¿Cuánto poder entrego fuera de mí y me condiciona para sentirme bien conmigo mismo y mi sentido de valía? ¿Qué tal mis obras creativas? ¿Qué tal con los hijos? Es necesario utilizar la creatividad, invocar al amor, activar el amor, el amor incondicional, que es una Energía de Inteligencia Divina. Recordemos que no estamos solos.

Y gracias a la energía mental de Acuario me cuestiono y puedo trabajar mi mente, mis ideas, mis pensamientos, liberar, soltar, cambiar aquello que me resulta tóxico, que ya no me sirve, que caducó, que me obstaculiza en mi avance.

No dejéis de preguntarme si queréis que profundicemos en este análisis. Podría ser más extenso, lo dejo a vuestra invitación si deseáis con ello comprender más aspectos de las vivencias tan variadas que hemos podido experimentar muchos a lo largo de esta semana pasada.

martes, 7 de febrero de 2012

De nuestro empeño por querer cambiar a los demás de manera drástica

¿Nos adaptamos en esencia a aquellas personas con quienes pretendemos establecer un vínculo estrecho y duradero?



Profundizando en el simbolismo del Signo de Acuario que rige los cambios, voy a abordar un pequeño análisis que servirá de base para ello, el de la obra de Françoise Sagan. En su novela Bonjour Tristesse podemos encontrar elementos de este signo del horóscopo. A través del comportamiento de los personajes somos invitados a cuestionarnos acerca de nuestra capacidad para ser tolerantes, así como a revisar nuestro grado de manifestación de radicalidad en nuestra interacción con los demás. Dado que Acuario rige los extremos, nos encontramos en la obra personajes muy dispares y chocantes: por una parte, aquellos que parecen llevar una vida vacua y sin sentido; por otra, los que representan el prototipo de vida ordenada y moral. Al menos esto es lo que parece en una primera visión…




En diciembre de 1954 fue publicada la obra Bonjour Tristesse, escrita por Françoise Sagan con tan sólo 18 años, ella nació en Cajarc (Francia), el 21 de junio de 1935 a las 11h a.m. En el Zodiaco Tropical (figura de la izquierda) el Sol está en el signo dual que es Géminis, y presenta una conjunción estrecha con el planeta Mercurio, ambos en sextil con el planeta Urano. La obra de esta autora fue muy bien acogida tanto por el público como por la crítica, lo cual no evitó que suscitara una gran polémica convirtiendo a esta escritora no sólo en célebre sino también en un mito más allá de las fronteras de su país de nacimiento. Pero no voy a abordar en amplitud  la vida y la obra de Françoise Sagan en esta ocasión.

Unos años más tarde, en 1958, se estrena la excelente película inspirada en esta obra y que fue magníficamente protagonizada por Jean Seberg (Escorpio – Luna en Sagitario) como Cécile, David Niven (Piscis – Luna en Escorpio) como Raymond y Deborah Kerr (Libra – Luna en Virgo) como Anne, Mylène Demongeot (Libra – Luna en Libra) como Elsa, entre otros actores; dirigida por el célebre Otto Preminger (Sagitario –Luna en Aries), que ya en 1944 había dirigido la película Laura, donde se dieron cita también el romance, los celos y la obsesión. De este director de origen austro-húngaro y de nacionalidad estadounidense, François Truffaut dijo: “Es un cineasta poco comercial probablemente porque se consagra a la búsqueda de una verdad particularmente sostenida y casi imperceptible”.


 

Me voy a centrar ahora en la escritora de Bonjour Tristesse y en su horóscopo. En la figura del Zodiaco Sideral (figura a la derecha) aparecen: Luna en Acuario, Saturno en Acuario, Acuario en casa VII. Sol, Luna, Mercurio y Saturno en sextil con Urano. Urano focal en Aries de un pequeño gran trígono.

  
Aprovechando, pues, que destaca toda esta energía acuariana, entramos en los símbolos que nos ofrece su escrito pero a través sobre todo de la obra cinematográfica. Cécile es la hija adolescente (tiene 17 años) del frívolo Raymond, que estaba viudo desde hacía 15 años, ambos disfrutan de una vida de confort y comodidad gracias a la habilidad para los negocios del padre. La acción transcurre en una preciosa villa que alquilan, con playa particular, y estarán acompañados por la amante actual del padre, Elsa, durante las vacaciones de uno de los veranos que definitivamente va a cambiar su vida, como corresponde a Acuario, con sus deseos impacientes. Cécile disfruta del amor, la generosidad y la alegría del padre, juntos comparten un ritmo de vida bastante activo y deportivo. Por una parte: jugar al tenis, practicar esquí acuático, nadar, etc., y por otra parte una vida nocturna que transcurre entre fiestas en yates particulares de lujo, el casino y muchos litros de alcohol. Nada preocupa a sus espíritus, ocupados tan sólo en disfrutar de toda clase de emociones producidas por una vida de hedonismo y sensualidad. Anne, una antigua amiga del padre, es invitada a compartir con ellos parte de sus vacaciones y la llegada va  a provocar una serie de situaciones incómodas en Cécile, ya que su vida de libertad y ocio pretende ser transformada por jornadas dedicadas al estudio para prepararse los exámenes que deberá superar para pasar de curso al final del verano, algo que al personaje no le interesa mucho puesto que para ser la esposa de un marido rico no hace falta ninguna titulación. Pero Anne sí ejerce una fascinación sobre su padre y, llevado por un arrebato romántico, éste decide casarse con ella, algo que le extraña  mucho a su hija, que sabe que su padre no mantiene relaciones muy duraderas. Y como nos describe la autora, Sagan, a través de Cécile: “Todavía no sé si este gusto por la conquista esconde una sobreabundancia de vitalidad, el placer de dominar, o la necesidad furtiva, inconfesada, de sentirse seguro, apoyado”. Curiosamente unas cualidades bastante dispares, las primeras muy cercanas a lo que rige Marte o Leo, las segundas más bien vinculadas al mundo Neptuniano de Piscis.

  

Sin querer desvelar toda la trama del guión de esta película (ni de la novela en sí, ambas son “prodigiosas”, como diría el personaje de Elsa) que puede visionarse tan agradablemente gracias a la interpretación de unos excelentes actores, a los colores, a la atractiva ubicación donde fue rodada, en fin, toda la “charme” que le es propia, abordamos el tema principal. Anne emprende una labor ardua queriendo cambiar a Cécile, obligándola a estudiar, a dejar a las amistades con quienes se relaciona, y a no participar en la vida social de su padre, que en ocasiones se codea con personajes de muy mal ejemplo por su falta de moralidad a los ojos de Anne. Algo que le recriminará Cécile argumentando que es el estilo de vida que han escogido y que es demasiado tarde para hacerles cambiar, puesto que es lo que han elegido desde hace mucho tiempo. La tensión llega a ser muy alta y la presión ejercida sobre Cécile por Anne va a provocar que la adolescente, impulsada por la rabia y la frustración, decida tomar medidas para librarse de Anne, medidas algo drásticas también, precipitadas, sobre todo porque pondrá en juego la capacidad que tiene su padre para vivir en el cambio continuo, de pareja, buscando nuevos estímulos y emociones, sorpresas y diversión.

  

Los hechos que se desencadenan nos ofrecen un amplio panorama de la naturaleza humana observada desde muchos ángulos diferentes. Uno no ha podido escapar al encanto de todos los personajes, por muy diferentes que sean entre ellos, uno no puede dejar de preguntarse cómo van a poder convivir juntos a la larga, y lo que ocurre en tan pocos minutos precipitando cambios tan bruscos y trayendo esta “tristeza” a los personajes principales activa precisamente en el interior el despertar de la tolerancia como palanca necesaria para poder convivir en el respeto mutuo, eligiendo cada cual su estilo de vida, aunque a los ojos de los otros parezca disparatado y caótico.


 

La catarsis que produce el visionado de esta película es profunda. A pesar del vacío con que nos parezca que otros viven, debemos dejar que cada cual escoja su destino. Nada podemos cambiar en los demás que la propia persona no se haya primeramente cuestionado, y todo deseo de hacerlo, todo acto de inmiscuirse para lograrlo puede provocar consecuencias nefastas, la aparición de los dragones de la culpa y el remordimiento. Ahora si miramos el Zodiaco Tropical encontramos nuevas pistas, observamos en la autora de la novela la posición de la Luna en el signo de Piscis, un Ascendente Virgo con Neptuno cerca de la cúspide. De hecho la novela de Françoise Sagan comienza con este bello párrafo: “Dudo en dar el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza, a este desconocido sentimiento cuyo tedio y dulzura me obsesionan”. Al fin y al cabo estos personajes, como dice Cécile en la obra, “Para estar interiormente tranquilos, mi padre y yo necesitábamos la agitación exterior.” Porque incluso en esa aparente vida vacía que pueden llevar algunas personas en sus corazones hay alegría, y la provocación de cambios drásticos motivados por un ansia de dominar y moldear al gusto personal, o simplemente porque parezca más correcto y ético imponer orden y disciplina, puede tener consecuencias desastrosas en el destino del otro. Como dice Cécile casi al final del relato, tomando la mano de su padre y llorando por primera vez: “Estamos solos e infelices”. (Neptuno oposición Saturno en el Horóscopo Tropical de la autora).



Animémonos todos a revisar en “nuestra agenda” aquellos deberes que nos pusimos un poco semiinconscientes y que anotamos en el apartado de “cambios que vamos a provocar en…”. Olvidémonos de esta vocación de reformadores y los aires de libertadores con que nos presentamos en el mundo y que, en realidad, manifiestan intolerancia y rigidez. Acuario ha de servirnos para entrar en nosotros mismos y revisar precisamente nuestras pautas mentales, aquellas que debemos aprender a flexibilizar para seguir aprendiendo a convivir en grupo respetando la singularidad y la libertad de cada miembro.

sábado, 4 de febrero de 2012

De la soledad en nuestros encuentros con los demás

¿Estoy atento y desarrollo mi capacidad de acogida y escucha?



Podemos compartir, sin lugar a dudas, la sensación común que hemos vivido muchos de nosotros después de un encuentro con un amigo, o unos cuantos amigos, que en ocasiones nos deja un poso de tristeza, una tristeza que procede de sentimientos de soledad, de vacío y de frustración. Incluso en ocasiones no es exactamente tristeza, ya que podemos sentir rabia, cólera, ira, enfado, ¿qué estamos haciendo con esta o estas personas a quienes en el fondo no les importamos? ¿Acaso comparten y nos hablan de nuestros sueños, ideales y proyectos? ¿Acaso se interesan en el fondo y prestan atención a aquellos planes y a aquellos trabajos en los que estamos poniendo tanta energía, tiempo y creatividad? ¿Se establece un gratificante diálogo a ese propósito enriquecedor y satisfactorio?



Astrológicamente, ya ha entrado el planeta Neptuno en el signo de Piscis y, vinculados a esta energía planetaria, tenemos tanto los sentimientos de plenitud vivida en la unidad como de soledad vivida en la aparente compañía. Pero hemos también de aprovechar esta energía de Piscis para cuestionarnos a nosotros mismos, para entrar en nuestro templo sagrado, en ese lugar más recóndito de nuestro ser donde habita nuestra alma, con su sabiduría y sus proyectos de realización para este momento de nuestra existencia, ¡es nuestro futuro!. ¿Quién soy? ¿Qué necesito? ¿Cómo atiendo a mis necesidades? ¿Me cuido, me dedico tiempo? Porque establecer una buena amistad conmigo mismo, con mi cuerpo, con mi mundo mental y con mi necesidad de conexión espiritual es esencial. Después tal vez vaya consiguiendo o no las amistades más adecuadas, puedo ir haciendo ajustes, pero ello dependerán de la relación conmigo mismo.



Observando el Universo y el resto de la creación, uno aprecia que cada ser es único y que tiene y ocupa su propio espacio, y que por muy cerca que estén los otros, si no nos encontramos acogidos por el otro y le acogemos y aceptamos también nosotros, a su vez, en todo lo que es, las relaciones no nos enriquecen ni aportan lo  necesario para permanecer juntos a lo largo de nuestro camino, compartiendo con satisfacción y plenitud. Estamos separados -físicamente al menos lo parece-, eso es lo que nos indican nuestros sentidos, y esta es una percepción en el plano de la supuesta “realidad”; pero en el plano de lo “fantástico” estamos unidos. Algunas investigaciones actuales científicas nos dicen que el espacio vacío no existe, que todo es un continuum, que estamos como nuestras neuronas en el cerebro, es decir, en red. Y qué paradójica resulta esta unión cuando en esas ocasiones sentimos tanta soledad. Uno se pregunta si todo eso no son más que tonterías, puesto que se percibe con gran intensidad la sensación de vivir en una “isla”.



Uno tiene que aceptar su propio y único espacio. Sí, por supuesto. Esto es sano y constituye una pauta adulta, aceptar nuestro espacio de soledad, al menos en el plano “real”, observable por nuestros sentidos físicos. Por supuesto, luego podemos pasar a nuestro plano “fantástico” y experimentar la unión; claro que para esto último he de elegir bien a mis amigos más cercanos, no es algo que se pueda alcanzar con muchas personas.



A la larga, este hábito, costumbre, rutina de encontrarme con el otro desde mis necesidades y carencias me hace entrar en una dinámica tal que, precisamente, las relaciones me resultarán insustanciales, ya que no nos aportamos nada mutuamente, estamos juntos -incluso físicamente muy cercanos- pero separados mental y emocionalmente porque cada cual está absorto en su propio mundo, en su propio ruido interior. Por tanto, no seré una compañía muy deseada para personas más exigentes y despiertas en cuanto al verdadero valor de intercambio y comunicación y, además, dentro de mí mismo se puede generar esta sensación de aislamiento respecto al mundo, a la vida, a Dios, a la idea o imagen de Dios -llamémosle como le quedamos llamar cada uno de nosotros por diferentes causas, creencias o según nos haga sentir más cómodos: Vida, Mundo, Destino, Fuente, Origen, etc. ¿Dios me ama? ¿Dios existe? Y si existe, ¿cómo es que no percibo su Amor, su Ternura, su Bondad, su Protección, su Cercanía, su Voz?



Ahora no está de moda aquello del Misticismo, pero tal vez convenga repasar un poco y rebuscar en las obras -inspiradas por sus vivencias más intensas- de escritores españoles como San Juan de la Cruz, Sta. Teresa de Jesús, Fray Luis de León, del italiano San Francisco de Asís, del alemán Meister Johann Eckhart, por ejemplo, las cuales no dejan de ser una fuente de inspiración para aquellos que buscamos profundizar más en la relación personal con Dios, con la Vida, con el Amor.



Merece la pena, de verdad, merece la pena ir aprendiendo a crear puentes, convertirse al menos en un istmo, y acercarme al otro con la intención real de compartir, de acoger, dar y recibir y ser acogido, así que tendré que ir eligiendo bien a mis relaciones más íntimas.



En cuanto a nuestra propia experiencia personal, a la mía propia, a la tuya, escuchemos la dulce voz que nos habla desde nuestro interior: “abre tu corazón al otro y escúchale en silencio para poder exultar de gozo, el que se experimenta acogiendo al otro acallando tu acostumbrado ruido interior. Permite espacios en tus encuentros para hacer silencio en ti y escuchar al otro de verdad. Estas experiencias te harán saborear poco a poco que tú también eres amado por la Vida, porque has abierto precisamente tu corazón, que eres protegido con ternura y atenciones, que eres escuchado, que eres importante, que eres único. Precisamente porque estamos en red, lo que tú experimentas es tan importante como lo que experimenta aquel que está más cerca de ti. Transforma tu realidad. Ayudarás a transformar la del otro.



Si pasas por la experiencia que aporta amar al prójimo como a ti mismo, conocerle, aceptarle y escucharle, y esto previamente habrás tenido que hacerlo contigo mismo -es decir, haber superado la tentación de evadirte de ti, de huir de ti, siendo tu mejor amigo- podrás disfrutar del Elixir de la Vida: sentirte amado y renovado por este Amor que sustenta el aliento de tu existencia actual.



Para alcanzar el núcleo de la grandeza de Dios, uno debe por lo menos llegar al núcleo de sí mismo, pues es imposible que alguien conozca a Dios si antes no se ha conocido a sí mismo. Húndete en las profundidades del alma, el lugar secreto de Lo Más Elevado, en las raíces, en las cumbres: pues todo lo que Dios implica tiene su foco allí.  (Johannes Eckhart)

viernes, 3 de febrero de 2012

Conviviendo juntos

Los seres humanos buscamos incansablemente soluciones a nuestros problemas de relación por numerosas vías. Desde la tentadora ilusión de las drogas hasta cursos y talleres de la más diversa índole. Deseamos descubrir trucos, practicar fórmulas mágicas, probar por sendas misteriosas, escuchar y seguir a maestros y gurús. Todo puede servirnos con tal de conseguir una luz liberadora en el camino. Empezamos en ocasiones bien pronto, en la pubertad, en la adolescencia, cuando chocamos con las primeras dificultades que surgen en las relaciones con la familia y con los amigos. Pero no hay milagro, una y otra vez nos encontramos frustrados, decepcionados. Ahí sigue el reto.
Somos seres humanos y vamos aprendiendo cada cual a su ritmo, de ahí que sea inútil forzar, estirar, provocar porque hay aprendizajes que pueden llevarnos, y de hecho nos llevarán, la vida entera. Además, el proceso de crecimiento de cada uno de nosotros es único y no admite comparaciones.

Cuando hemos de
cidido proseguir nuestro camino con la antorcha en la mano siempre encendida, cuando hemos decidido avanzar con consciencia en todos los ámbitos, incluyendo el de las relaciones, sabemos que en el camino encontraremos ciertos conflictos y que será necesario abordarlos, precisamente porque estamos creciendo y madurando como personas.

Como seres libres hemos de hacer elecciones. Elegir no siempre es tan sencillo, pues conlleva sutilezas y complejidades profundas en ciertas ocasiones. Pero tampoco nos podemos estancar y bloquear atemorizados por la sombra de la duda y por el miedo a equivocarnos ni hemos de buscar la respuesta definitiva consultando a otras personas, buscar que nos digan sí o no, por aquí o por allí de manera concreta y tajante, ya sea un psicólogo o un astrólogo, por ejemplo, o un terapeuta profesional especializado. Nadie puede decidir por mí y asumir la responsabilidad de mis elecciones. Sólo yo conozco todas las circunstancias y las sutilezas propias de cada una de mis relaciones. Siempre nos podrán aportar ideas, una visión diferente al hallarse el consultor fuera de implicaciones emocionales, traumas y cargas del pasado que me son propias. Pero nadie tiene la sabiduría suficiente ni alcanza la visión absoluta para saber qué me conviene en un momento crítico y qué debo decidir respecto a una relación. De hecho, el profesional que así lo haga no merece en realidad ni este nombre ni esta cualidad. Un verdadero profesional sencillamente acompaña en el proceso, aporta sus sugerencias, favorece que la luz interna del otro le guíe, que la fuerza despierte y que la capacidad de discernimiento en el otro sea su mejor consejera, pero ha de permanecer neutral porque sabe que cada uno nosotros poseemos la clave para saber qué hemos de elegir y cuál es el paso siguiente que más nos conviene.

Las respuestas están en mí, he de aprender a mirar dentro, a hacer el esfuerzo de indagar, de investigar, de preguntarme y responderme, de volverme hacia mi interior y aprender a escuchar, a ir desarrollando un mayor entendimiento de mí mismo, de las relaciones humanas. Hemos de hacer el esfuerzo necesario por salir de nuestra inconsciencia, dejar la comodidad que en muchas ocasiones nos proporciona el haber decidido elegir por pereza, por apatía o por inercia, vivir en las sombras, en la ignorancia, desconectados de nuestro mundo interior, fuera de nosotros mismos, de nuestra esencia. Reconectando conmigo mismo estaré dando el primer paso para ir tomando también mayor consciencia respecto a mis elecciones, respecto a mis relaciones personales. Así descubro quién soy yo y podré por consiguiente dar un paso hacia relaciones conscientes y, sobre todo, libres de proyecciones.

Cuando empiezo a vivir de esta manera, despierto y lúcido, voy aceptando en mis relaciones la muerte de mis ilusiones y de aquello que, siendo mío, proyecté en el otro. Aquello que tenía la ilusión que el otro me proporcionaría de manera que yo no tuviera que hacer nada. Si he elegido desde la inconsciencia y lo reconozco, entro en el universo de la humildad, dejando atrás la arrogancia. Acepto que puedo y, de hecho, me equivoco; acepto que soy vulnerable, que puedo sufrir, que soy inferior y, por tanto, aprendo a ser tolerante, porque yo también asumo que puedo causar dolor; aprendo a ser generoso y magnánimo también con los demás, en mis relaciones. Conozco así lo que es un orgullo herido, reconozco mi complejo de inferioridad, sé que no soy infalible, pero no por ello pierdo mi sentido del humor, no entro en el conflicto interno de la culpa y del autocastigo. Este conocimiento de mi potencial para equivocarme me saca del error, pero también a su vez, gracias a la contemplación de mi luz interna, salgo de la ignorancia y el conocimiento me libera de la culpa, del complejo, del deseo de control del otro, del miedo, y me libero del deseo de infringir tanto dolor a otros.

Con paciencia y constancia aprendo a mirar más allá de mi egoísmo, de mis dependencias, de mis celos, de mi posesividad, de mi deseo de poder, de mi ansiedad y codicia. Reconozco mi pequeñez y reconozco mi grandeza, y lo mismo en mi prójimo. Somos todo y no somos nada. Es la dualidad. Por tanto, he de buscar el punto medio de estos polos opuestos. Sólo cuando aprendo a valorarme en mi totalidad, como ser completo e íntegro, puedo valorar a los demás de la misma manera. Si me amo a mí mismo, podré amar a mi prójimo.

Permitamos entonces al Amor vivir por mediación de nosotros.